lunes, 5 de mayo de 2008

MÉXICO Y LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS


“EXPERIENCIA DE MÉXICO ANTE LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS”. Autores: María del Mar Monroy García y Fabián Sánchez Matus. Miguel Ángel Porrúa, Konrad Adenauer Stiftung, LX Legislatura Cámara de Diputados. México 2007. 843 páginas.

Por Sergio Méndez Silva*

La inestabilidad política en el Continente Americano, y particularmente el conflicto político, social y diplomático generado por la República Dominicana,1fue la razón por la que se convocó, en 1959, en Santiago de Chile, a la Quinta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores. En esta reunión se considerarían dos asuntos prioritarios: la tensión internacional en el Caribe y el ejercicio efectivo de la democracia representativa en relación con los derechos humanos.

“En esta oportunidad, el ambiente fue políticamente más propicio para la adopción, en el marco del sistema interamericano, de medidas adecuadas para la promoción y protección de los derechos humanos, en efecto, además de una resolución concerniente a los principios que deberían gobernar el sistema democrático y otra que encomendó al Consejo Interamericano de Jurisconsultos el estudio de la posible relación que existe entre el respeto por los derechos humanos y el ejercicio efectivo de la democracia representativa, se aprobó una resolución que encomendó al Consejo Interamericano de Jurisconsultos la tarea de elaborar un proyecto de Convención sobre derechos humanos, y se resolvió crear –en el ínterin- una Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuya función sería promover el respeto de tales derechos.”2

Las bases de la composición y estructura de la Comisión Interamericana fueron consignadas en la segunda parte de la Resolución VIII de la Quinta Reunión de Consulta. Tendría siete miembros, independientes en su actuación, propuestos, por ternas, por los Estados miembros del Consejo de la OEA, pero actuarían a título personal. Además, esta misma resolución le encomendó al Consejo de la OEA que organizara a la Comisión y le señalara sus atribuciones.

El Consejo cumplió con el mandato de los ministros de relaciones exteriores el 25 de mayo de 1960, día en que aprobó el Estatuto de la Comisión. El artículo 2 estableció que la Comisión Interamericana sería un órgano autónomo de OEA.

Sus primeros miembros fueron electos el 29 de junio del mismo año. Finalmente, el 3 de octubre de 1960, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos fue instalada con la debida formalidad. Washington D.C., fue designada como ciudad sede.

Durante este proceso se presentó un proyecto que propuso que el Estatuto contemplara un procedimiento para el examen de peticiones o comunicaciones individuales, el cual no sería aceptado por la mayoría de los integrantes del Consejo.

Las facultades de la Comisión se limitaban exclusivamente a promover entre los Estados partes el respeto por los derechos humanos consignados en la Declaración Americana. Esto constituyó un impedimento para que la Comisión asegurara la protección de los derechos humanos; en otras palabras, quedó impedida de resolver sobre peticiones individuales.

No obstante sus limitaciones legales, la Comisión Interamericana, desde su primer período de sesiones, recibió una cantidad considerable de peticiones individuales.

La Carta de la OEA fue reformada en 1967, mediante la adopción del Protocolo de Buenos Aires. En virtud de esta enmienda la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se transformó en un órgano formal de la OEA, con lo que se consolidó definitivamente su base jurídica, y adquirió la legitimidad institucional y constitucional de la cual no había gozado.

La “convención interamericana” a la cual se refieren los artículos XV y XXIII del Protocolo de Buenos Aires, se adoptaría hasta 1969 y se le denominaría “Convención Americana sobre Derechos Humanos” o “Pacto de San José”. Con el paso del tiempo la Convención Americana se convertiría en un instrumento de referencia e invocación necesaria para todo defensor de los derechos humanos en América.

La Convención Americana sobre Derechos Humanos fue adoptada en la Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos, que se realizó del 7 al 22 de noviembre de 1969, en San José de Consta Rica.3 Creó un nuevo órgano de protección de los derechos humanos: la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La Corte tiene su sede en Costa Rica. Además, la Convención otorgó nuevas atribuciones a la Comisión Interamericana.

Existen dos sistemas de protección a los derechos humanos en el Continente Americano: uno para los Estados partes en la Convención Americana, basado en el mismo instrumento; y otro para los Estados que no son partes en la Convención, basado en la Carta de Bogotá y en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.

El sistema interamericano de protección de los derechos humanos basado en la Convención Americana es mucho más completo que el basado en la Carta de Bogotá. La Convención Americana otorga mayores facultades a la Comisión Interamericana y, lo más importante, crea al órgano judicial del sistema: la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

México ratificó la Convención Americana sobre Derechos Humanos el 24 de marzo de 1981. El instrumento internacional fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 7 de mayo de 1981. Nuestro país reconoció la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 1998. La Declaración de reconocimiento fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 8 de diciembre de 1998, se depositó ante el Secretario General de la OEA el día 16 del mismo mes y año, y se publicó nuevamente en el Diario Oficial de la Federación el 24 de febrero de 1999.

La primera petición ante la Comisión Interamericana, en contra el Estado mexicano, se presentó el 26 de septiembre de 1986. Los peticionarios fueron Alejandro y Auro Cebrián Elizondo, dos hermanos neoleoneses, sometidos a tres procesos penales por fraude. Alegaban violaciones al debido proceso. El 23 de marzo de 1998, la Comisión emitió el informe sobre inadmisibilidad número 24/88, el motivo: los peticionarios no acreditaron las violaciones denunciadas. A partir de este momento, la relación entre México y el órgano protector de los derechos humanos ha sido verdaderamente intensa. Nuestro país es el segundo más denunciado ante la Comisión Interamericana.

Es en este contexto, que la LX Legislatura de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, la fundación alemana Konrad Adenauer Stiftung y la casa editorial Miguel Ángel Porrúa, patrocinan y publican el libro intitulado “Experiencia de México ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, de Fabián Sánchez Matus y María del Mar Monroy García, ex director general y ex directora de incidencia, de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, organización especializada en el litigio ante el los órganos interamericanos de derechos humanos, con más de 18 años de experiencia.

El libro resulta novedoso y muy útil. Es novedoso porque representa el primer esfuerzo serio de investigación y análisis integral de la relación de nuestro país con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; y es útil, porque compila y sistematiza todos los informes emitidos por la Comisión, de 1988 al 2006, respecto de México.

La primera parte del libro, expone, mediante un análisis estadístico, los datos duros de la experiencia de México ante la Comisión: a) los informes sobre peticiones individuales y sobre medidas cautelares: cuántos se emiten por año, promedio de duración del trámite de los casos, los estados de la República donde se cometen las violaciones, el contenido de los informes, etc; b) los comunicados de prensa de la Comisión respecto de México; c) la participación del sociedad civil.

La segunda parte desarrolla de manera clara, breve y didáctica las características y las atribuciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: estructura, funciones, competencia, procedimiento, resoluciones, etc.

La tercera parte, es una compilación de: a) todos los informes emitidos por la Comisión respecto de México, de 1988 al 2006; b) los informes especiales sobre México, tanto de la Comisión en pleno, como de sus Relatorías; c) un glosario de los casos sobre peticiones individuales, medidas cautelares e informes especiales, en el que se indica el estado del país donde se cometieron las violaciones, las autoridades responsables, los derechos alegados por los peticionarios, los temas tratados, los derechos protegidos, etc.

Este libro, sin duda, es de gran utilidad tanto para los especialistas (litigantes, jueces, académicos) como para el público en general, pues contribuye con la difusión de las bondades y las fallas del sistema interamericano de promoción y protección a los derechos humanos, llena un hueco en la literatura sobre el tema y permite conocer, sobre bases objetivas, la naturaleza de la relación de México con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

* Abogado defensor de los derechos humanos. Ex integrante de la Dirección Jurídica de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos A.C. y del Programa de Defensa Integral del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez A.C. Abogado del Comité 68 Pro Libertades Democráticas A.C, Trabajó como abogado consultor de la organización internacional Women´s Link Worldwide.
1 El dictador dominicano, Rafael Trujillo, además de ser un violador implacable de los derechos humanos de su pueblo, brindó apoyo a elementos rebeldes y colaboró en acciones que culminaron con el intento de asesinato del Presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt. Este incidente provocó que la VI Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, celebrada en San José de Costa Rica en agosto de 1960, decidiera imponer sanciones contra la República Dominicana. Las sanciones consistieron en la ruptura de relaciones diplomáticas e interrupción parcial de relaciones económicas. En 1961, Trujillo fue víctima de un atentado, con la participación decidida de los Estados Unidos. Cfr. REMIRO BROTONS, Antonio, op. cit. supra, nota 43, p. 131; Cfr. GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo y Marcos ROITMAN ROSENMANN (Coordinadores), La democracia en América Latina. Actualidad y perspectivas, 1ª ed., La Jornada ediciones en coedición con el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en ciencias y humanidades (UNAM), México, 1995, p. 659.
2 FAÚNDEZ LEDESMA, Héctor, El sistema interamericano de protección de los derechos humanos. Aspectos institucionales y procesales, 2ª ed., Instituto Interamericano de Derechos Humanos, San José (Costa Rica), 1999, p. 50.
3 Cfr. HITTERS, Juan Carlos, Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Editora Comercial, Industrial y Financiera, Argentina, 1991, Tomo II, pp. 20 a 23.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me fascina lo que escribes. Eres un encanto.....

Lore.

Sergio Méndez Silva dijo...

Muchas gracias Lore. Ojalá visites seguido el blog.