domingo, 25 de marzo de 2012

El caso Cassez y la Suprema Corte

Florence Cassez en prisión
Yo siempre he sostenido públicamente que creo en la inocencia de Florence Cassez. Soy un convencido de que la chica francesa es víctima de una terrible injusticia generada por los abusos intolerables de las autoridades mexicanas. Creo también que es víctima de un linchamiento público provocado por el gobierno del presidente Felipe Calderón y sus aliados del Movimiento Blanco. Me parece muy desalentador que buena parte de la sociedad mexicana no aprecie, en su enorme gravedad, los efectos perniciosos de las conductas ilícitas de la policía y de los agentes del ministerio público. Pienso que nadie está seguro en México; cualquiera en cualquier momento puede ser víctima de los abusos de las autoridades. Me parece incomprensible que un sector de la población de mi país clame sólo por venganza y deje de lado la justicia, valor que parece de plano inalcanzable.

En el caso de Florence Cassez está en juego el futuro de nuestras libertades. El asunto es tan paradigmático por sus implicaciones políticas y sociales que el presidente Calderón se atrevió a confrontar a la Suprema Corte en una actitud que fue muy criticada por la opinión pública.

Lo único bueno en este terrible escenario fue la actuación de la Corte. La Corte demostró una enorme solidez, integridad e independencia. En un caso tan complejo y plagado de aristas, logró mantener el equilibrio. No niego que me habría encantado que la Primera Sala aprobara el proyecto de sentencia del ministro Zaldívar que proponía otorgar el amparo y la libertad a Cassez. El proyecto fue valiente, generoso y pulcro jurídicamente. Sin embargo, en los asuntos legales nadie tiene la verdad absoluta. Es importante también reconocer que, tanto en el disenso como en el acuerdo, los ministros y la ministra de la Primera Sala mostraron contundencia y coherencia argumentativa, así como la independencia de sus criterios, también valientes.

Las posturas de quienes integran la Primera Sala de la Corte se fueron de un extremo a otro hasta llegar al centro, y es aquí en donde, al parecer, el tribunal constitucional se quedará para resolver el caso de Cassez. De la libertad propuesta por el ministro Zaldívar, en el proyecto que fue desechado, a la improcedencia del recurso, como lo sostuvo el ministro Guillermo Ortiz, la postura intermedia es la del ministro José Ramón Cossío, que propuso otorgar el amparo pero no para el efecto de liberar a Cassez, sino para anular algunas pruebas vinculadas a las violaciones procesales cometidas en contra de ésta.

El ministro Cossío dejó claro que otro resultado (seguramente más benéfico para Cassez) se habría presentado si la Corte hubiera conocido del caso mediante el ejercicio de la facultad de atracción y no mediante la revisión del amparo directo; en la primera (la atracción), el máximo tribunal se hubiera podido pronunciar con libertad respecto de todo el proceso, en cambio, en la segunda (la revisión), la Corte sólo lo podía hacer respecto de ciertos temas de constitucionalidad que no le permiten conocer de todo el juicio sino únicamente  de algunas de sus partes. Es por ello, que el ministro Cossío señaló que la naturaleza limitada del recurso impedía otorgar el amparo liso y llano a Cassez, lo que hubiera implicado su liberación.

Si bien no dejo de simpatizar con el proyecto del ministro Zaldívar, la postura del ministro Cossío también abre la posibilidad de que Florence Cassez sea liberada, no ya por la Suprema Corte, sino por un tribunal inferior. Creo que por las posturas que fijaron los ministros y la ministra de la Primera Sala, particularmente los tres que están a favor de otorgar el amparo, el nuevo proyecto de sentencia, que será elaborado por la ministra  Olga Sánchez Cordero, deberá conciliar las posturas del ministro Zaldívar y del ministro Cossío, que no me parecen esencialmente contradictorias. La propia ministra ponente expuso en su intervención, en la sesión de la Primera Sala del 21 de marzo, su apoyo al proyecto del ministro Zaldívar, que finalmente fue desechado.

Es indispensable, por el bien de la justicia en México, que los ministros Zaldívar, Cossío y la ministra Sánchez Cordero sean flexibles para incorporar las opiniones de los tres al nuevo proyecto, pues de no alcanzarse la votación necesaria para otorgar el amparo, en esta nueva ocasión, el asunto seguramente sería turnado al Pleno; si esto último pasa, será muy difícil que Cassez obtenga su libertad. Es probable que el resto de los ministros, que integran el Pleno, tengan criterios menos flexibles tanto para admitir el recurso como para otorgar el amparo.

El proyecto del ministro Zaldívar propuso que los temas constitucionales a tratar en el recurso fueran, 1) el principio de buena fe ministerial, 2) la interpretación de “sin demora” en al puesta a disposición ante el ministerio público, 3) la asistencia consular, 4) el “acceso a la justicia” y la “equidad procesal”, y 5) la presunción de inocencia. El ministro Cossío dijo que los temas netamente constitucionales sólo son los puntos 2 y 3. Sobre los efectos, el proyecto del ministro Zaldívar propuso la libertad inmediata; en cambio, el ministro Cossío dijo que los efectos sólo podían ser 1) la eliminación de las declaraciones de las víctimas en las que identifican a Cassez como consecuencia de las transmisiones en los noticieros y 2) la eliminación de la primera declaración ministerial de Cassez. Entre estas dos posturas habrá que conciliar para que el caso se resuelva favorablemente.

Si se genera un proyecto intermedio, quizá lo que ocurra es que la Corte otorgue el amparo para efectos y le ordene directamente al tribunal de apelación que dicte una nueva sentencia considerando las definiciones constitucionales y dejando fuera las declaraciones de las víctimas. Así, el tribunal de apelación podría liberar a Florence, condenarla o bien ordenar la reposición del procedimiento. El camino aún es largo para Florence.




Documental de France 5, "El último recurso", sobre el Caso de Florence Cassez:



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